Preferías una caja de cartón,
se veía vacía por dentro,
pero bueno, a vos te atraía,
te llenaba.
La pasabas bien con tu caja,
tenías amigos casuales, fiestas, drogas,
nada que te comprometa, todo fluctuante y efimero.
Lo sacabas de la caja para vivir el momento, después se iba,
la caja iba quedando vacía pero todo bien,
no importa, la pasabas tremendo,
después conseguías otra caja y seguías con esa rutina que
empieza a las 6 de la tarde y acaba a la madrugada con una depresión que te da
ganas de matarte como respuesta a esas laminitas que te pusiste en la boca para
sentir mas,
para volar,
para viajar,
para conectar,
para vivir pero "en serio"
...¿En serio?
Para pasar ese bajón te armaste uno, lo prendiste y ya está,
todo piola, una birra, te coges a la minita que enganchaste y fue tremenda
gira.
Mañana la resaca no importa, te armas otro para pasarla,
veneno mata veneno.
Y bueno,
vos preferías una caja de cartón,
que se mueva de aquí para allá, sin ataduras, que no pese,
que pase lo que tenga que pasar,
y que pase lo que vos querias que pase, obvio.
que pase,
que
pase
no
se
quede.
No te percataste que ante el primer torrencial la caja se moja,
la caja se deshace,
la caja no te cubre,
la caja no te protege...
la caja no es más que una simple caja. Vacía. Y de cartón.
Y ahí decis: "¿Por qué a mi?"
y jugas ese papel de mierda,
sos victima de tus propias decisiones,
le pedis a la vida que te pague por lo que te hizo,
te resentis con ella y le decis: "¿¿ah si?? Ahora voy a ser peor.
Y pienso...
la vida también te dio un árbol,
te dio agua para que lo riegues,
y tiempo para que recogas sus frutos.
Y era de los que, cuando crecía, tenía una copa grande que
te daba sombra y también resguardo,
y era la vida dandote vida,
era la vida dejandote construir sobre ella,
era la vida poniendose en tus manos para que vos hagas lo
que quieras con la madera, con sus frutos, con su sombra.
Era la vida dándote raíces para que te mantengas en ella,
para que en el torrencial vos te salvaras.
Pero bueno, no elegiste el árbol,
vos preferías la caja.
AGUSTINA RADA

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